"YO SOY TUS PIERNAS"

Novedades 30 de noviembre de 2020 Por Ma. Emilia López
Liliana Méndez era una joven de 22 años cuando el auto en el que viajaba chocó y se partió en tres pedazos. Sufrió una doble amputación, se le cortó la arteria femoral . Con actitud positiva se anima a mostrarse sexy y feliz.
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Era 20 de abril de 2008, ella y el padre de sus hijas tenían un Ford Falcon azul y formaban parte de un grupo de fanáticos de ese auto. “Volvíamos de un cumpleaños en Playa Unión en caravana. Éramos como 20 Falcon”, reconstruye. Iba a ser un recorrido corto: el balneario Playa Unión, en la provincia del Chubut, queda a unos 10 minutos de Rawson, a donde pensaban ir a bailar. “Manejaba mi ex marido, a alta velocidad, sí. Recuerdo que pasamos el puesto policial y que le grité ‘¡guarda!’”. Pero ya era tarde.

A eso de las 4 y media de la madrugada, el conductor perdió el control del Falcon y chocaron contra un poste de luz de cemento: el auto se partió en tres pedazos. “Salí despedida y fui deslizándome por el asfalto, como si arrastraras fuerte una bolsa de papas por el suelo. Era una doble vía y frené de la mano contraria, me acuerdo de todo porque nunca perdí el conocimiento. Cuando caigo en firme abro los ojos, había quedado acostada boca arriba y sentía piedras dentro de la boca, como pedregullo. Cuando me quise sentar vi que ya no tenía las piernas”.

Una nube de tierra los envolvía, su ex marido corría desesperado y sin zapatillas, la gente gritaba alrededor. Le pedían que aguantara, que no se durmiera, le hablaban de sus hijas. “Se me cortó la arteria femoral, me estaba desangrando”, sigue ella.

La chapa del Falcon le había provocado una doble amputación “pero yo como que había perdido el sentido, no caía. Llegó un policía corriendo y me metió la mano en el pantalón, donde tenía cortada la arteria. Yo pensé que me quería bajar la ropa y empecé a pelear para que no me tocara, pobre. Fue la persona que me salvó la vida, porque me hizo un torniquete con mi cinturón. Se llama Javier Artal, lo conocí hace poco y se lo voy a agradecer siempre”  dijo.

En estado desesperante, "Joven terminó con sus piernas amputadas en un terrible accidente en la doble trocha”, tituló el diario Chubut la mañana siguiente.

“Hay gente que cree que tiene que venir a decirte algo muy elaborado y como no saben qué decir, se borran. Nada, flaca, cébame un mate, decime que todo va a estar bien aunque sea mentira, llévame a las nenas al jardín, tenderme la cama, invítame un helado. Nada de lo que puedas decir me va a hacer crecer las piernas, solo estate un rato conmigo, abrázame”, expreso .

Con el tiempo aposto a la vida nuevamente. Dio a luz a una beba hermosa y cuando esta ya tenia seis meses de vida, Liliana volvió a trabajar .Era 2013  cuando salió por fin de su casa y empezó con el labor en el sector de atención al público de la Obra Social de camioneros. 

Me acuerdo que en mis redes sociales tenía pocos amigos y nadie sabía lo que me había pasado, a lo sumo sabían que era ‘la chica del accidente’. Yo jamás me sacaba una foto de la cintura para abajo. Pero ese un día me puse una pollera y le dije a mi hija: ‘Sacame una foto’. Ella abrió los ojos grandes y me dijo ‘pero mamá, se te ven’”  confesó.

Liliana sonrió, le dijo “dale, sacame” y subió la foto a su cuenta de Facebook. “Y ahí empecé a contar mi historia por primera vez. Entendí que no había elegido lo que me había pasado y que aceptarse es un proceso muy personal pero bueno, había llegado el momento de decir ‘esta soy yo ahora a partir de lo que tengo, de lo que hago y de lo que me quedó", palabras de la sobreviviente.

Salir de la oscuridad le trajo, además, un nuevo amor: Pablo Perrotta, un joven profesor de cross fit y dueño de un gimnasio que le envió un mensaje a sus redes después de ver su sonrisa en una nota de un diario local y leer su historia.

"Ya hace tres años que estamos juntos y es lindo estar con alguien que no sienta vergüenza de vos. Yo lo adoro, lo admiro, es mi compañero. Ya no tengo pudor en sacarme las prótesis y meterme al agua delante de todos. Pablo siempre me dice ‘si lo necesitás, yo soy tus piernas’. Así que me las saco, me carga a upa y nos metemos juntos”, finalizó Liliana. 

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