ENTRENAR CONTRA UN COLCHÓN

Deportes 13 de agosto de 2020 Por Ma. Emilia Lopez
La nueva promesa del tenis argentino. Facundo Diaz Acosta entrena en su casa contra un colchón y terminó la secundaria en plena cuarentena.

Facundo Díaz Acosta encandiló al gran público del tenis argentino hace aproximadamente dos años. A mediados de octubre de 2018, el zurdo se lució durante los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires, obteniendo la medalla plateada en singles y la dorada en dobles junto con Sebastián Báez.

Con 19 años, es uno de los proyectos más valiosos del tenis nacional, pero sin embargo quedó indefenso en una estructura, que incluyó al Ministerio de Turismo y Deportes y a la Asociación Argentina de Tenis, que no lo protegió. Viviendo en la provincia de Buenos Aires (en La Lucila, partido de Vicente López), se transformó en uno de los jugadores que no logró el permiso para practicar. Sin pasaporte europeo y con dificultades logísticas, no pudo viajar al Viejo Continente. Tampoco consiguió moverse al interior del país, ni quiso jugar en forma "clandestina" en la Ciudad de Buenos Aires. Y fue uno de los jugadores que la AAT no pudo incluir en la lista de "elegibles olímpicos" que obtuvieron la autorización para entrenarse en CABA, luego de que el Gobierno aprobara los protocolos sanitarios y emitiera un permiso especial para atletas.

"Es muy duro lo que me pasa. Hay días que me levanto bien, pero otros sin ganas, sin querer hacer nada. No sé qué va a pasar cuando vuelva a jugar, si podré ser el de antes. No lo sé. Además, estoy en total desventaja con respecto a jugadores de otros países o de otros argentinos que pudieron entrenarse", se entristece Díaz Acosta

Desde la cancelación del circuito, el único vínculo de Díaz Acosta con la raqueta fue para pegarle a la pelotita contra un colchón que coloca en un espacio reducido de la entrada de su casa, una situación tragicómica para un deportista de su proyección.

Díaz Acosta durante estos meses de inacción tenística fue terminar el secundario. Rindió las cinco materias que le quedaban. Cursó en forma presencial hasta el tercer año y el colegio San Lucas de Olivos, en una decisión inédita de ese establecimiento, le permitió rendir libre. 

Díaz Acosta cerró un asunto valioso que tenía pendiente en su vida. Ya está dispuesto a enfocarse, únicamente, en su carrera tenística. Ahora, sólo espera obtener la libertad para ponerse en marcha.

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